Los números de 2013

diciembre 31, 2013

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

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POEMAS HUMANOS: UNA OBRA UNIVERSAL

diciembre 30, 2013

Después de Los heraldos negros (1919), Trilce (1922) y Poemas en prosa (1923-24-29), César Vallejo escribió Poemas humanos (1931-1937), una de las obras fundamentales que lo lleva a la cima como el poeta más importante del siglo XX.

Si bien en Los heraldos negros evidencia las huellas del modernismo, una impronta muy personal y un profundo rechazo por la condición humana, y en Trilce ofrece la prueba más fidedigna de su rebelión en contra del academicismo reinante, es en Poemas humanos donde cubre su poesía con el fresco velo de la esperanza y la solidaridad humana. Sin duda, su adhesión al marxismo y una vida sumamente complicada y difícil en París, fue el substrato de esta poesía que nos habla de un cambio radical en la sociedad humana: un mundo de igualdad y de justicia para todos.

Esta obra nació ─según Georgette ─ en la lejana Unión Soviética cuando el poeta, invitado por el Soviet al Congreso de Escritores Simpatizantes, realizó uno de sus últimos viajes a dicho país en 1931. Composiciones importante de este poemario son “los mineros salieron de la mina”, “Salutación angélica”, “Gleba”, “Telúrica y magnética”, “hoy me gusta la vida mucho menos”, “Dulzura por dulzura corazona”, etc.

Sin embargo, la muerte se cruzó en el camino de Vallejo un 15 de abril de 1938, quedando esta obra en el cajón de los inéditos. En el poema “Los nueve monstruos”, dejó claramente escrito su insatisfacción y una especie de protesta o de reclamo a viva voz: “¡Cómo hermanos humanos, / no deciros que ya no puedo y / ya no puedo con tanto cajón…”. Georgette Marie Philippart Travers, su tenaz esposa, a quién el poeta amó “con fósforos floridos”, fue la responsable de difundir no solo su obra póstuma, sino su emblemática figura en todo el mundo.

Mecanografió toda la poesía póstuma de Vallejo, las ordenó y publicó con el título de Poemas humanos, en julio de 1939, en París. A partir de esta obra que tiene tres partes bien definidas: Poemas en prosa, Poemas humanos y España, aparta de mí este cáliz, Vallejo inició el largo camino de un reconocimiento mundial. En nuestro país no se dijo que era un poeta de nivel internacional ─a pesar de las importantes valoraciones de Antenor Orrego y José Carlos Mariátegui─ sino a partir de los grandes estudios realizados por vallejólogos extranjeros como André Coyné, James Higgins, Giovanni Meo Zilio y Roberto Paoli, entre otros.

En setiembre de 1939, irrumpió la Segunda Guerra Mundial en Europa. Cuando las tropas alemanas se aprestaban ingresar a París, Georgette, percibiendo el inminente peligro realizó dos acciones importantes: Protegió los manuscritos de la obra en prosa de Vallejo y gestionó el traslado de los restos de Vallejo al Perú. Se dirigió a la Legación peruana y dejó encargado los manuscritos: “Aquí, señor, está la obra en prosa completa e inédita, como usted sabe, de César Vallejo. Entrados los alemanes en París, dudo que el expediente de comunista que tengo en la Prefectura haga muy firme mi cabeza sobre los hombros. Si, la guerra terminada, aún estoy viva, usted me la devolverá. Si he desaparecido, usted sabrá que hacer con ella… “.

“Pronto ─prosigue Georgette─ los alemanes están en las puertas de la capital, cuyos habitantes queman en los depósitos todas las reservas de alimentos en conservas… Teniendo que recoger no se qué documento en la Legación del Perú, ahí regreso por tercera vez. Está vacía: todos los diplomáticos han huido a Burdeos. Solo queda el portero, un español, don José, a quien Vallejo le estrechaba la mano ante el mayor asombro de sus compatriotas. “Suba, por favor ─me dice─, suba y le traigo ahora mismo su papel. Subo y entro al salón que ya conozco y donde sobresale la gran chimenea de mármol blanco. Veo, asombrada, que está cubierta de kilos de azúcar, de tallarines en paquete, de velas, sal, botellas de aceite, sardinas en lata… y mezcladas a todo ello, páginas escritas a toda máquina…. Distraída me acerco, maquinalmente tomo una de ellas… Lo que veo es apenas creíble: todas esas páginas son las obras inéditas de Vallejo. Ni siquiera olvidadas, al último momento de la huida, en el cajón de algún mueble. No. Están aquí, tiradas, manchadas, sucias, inservibles… Cuando el portero aparece, ya he recogido la obra de Vallejo”.

Mientras las bombas arrasaban la Ciudad Luz, Georgette se acercó a la Legación peruana para tramitar la repatriación de los restos de Vallejo al Perú. Le contestaron que el asunto se vería en un “momento oportuno”. En otras palabras, no era importante trasladar los restos de un poeta como Vallejo; un poeta desconocido e ignorado en su propio país por esos años.

Para despejar cualquier duda, Vallejo se aseguró que en una obra fundamental como es Poemas humanos, existiera una prueba irrefutable del gran amor que lo unió a Georgette. Ahí, entre otros, el poema Ello es que el lugar donde me pongo, del cual anoto estos versos: “De veras, cuando pienso / en lo que es la vida, / no puedo evitar de decírselo a Georgette, / a fin de comer algo agradable y salir, / por la tarde, comprar un buen periódico, / guardar un día para cuando no haya, / una noche también, para cuando haya (así se dice en el Perú – me excuso)”.

También encontramos en el otrora Korriscosso, ese humor fino que pocos exaltan, cuando nos refiere los “inconvenientes” que tiene para seguir al pie de la letra las misteriosas pautas de las musas: “¿qué me da , que me azoto con la línea / creo que me sigue , al trote, el punto”; o la situación se agrava, cuando: “Quiero escribir, pero me sale espuma, / quiero decir muchísimo y me atollo”.

Cuando eros lo invade por completo, y su adorada musa de carne y hueso es la hermosa Georgette, anuncia a los cuatro vientos este canto íntimo que encierra en palabras mayúsculas el AMOR: “Debajo de ti y yo, / tú y yo, sinceramente, / tu candado ahogándose de llaves, / yo ascendiendo y sudando / y haciendo lo infinito entre tus muslos”.

Empero, también eleva odas a su patria, a su tierra natal: “¡Sierra de mi Perú, Perú del mundo, / y Perú al pie del orbe; yo me adhiero!”. De pronto se ve invadido por una ternura infinita hacia sus congéneres, incluyendo a sus enemigos: “Me viene, hay días, una gana ubérrima, política, / de querer, de besar al cariño en sus dos rostros, / y me viene de lejos un querer / demostrativo, otro querer amar, de grado o fuerza, / al que me odia…”. También preconiza el fin de sus días en la tierra de su admirado Baudelaire: “Me moriré en París con aguacero, / un día del cual tengo ya el recuerdo”.

Finalmente, en esta obra, escribe uno de los versos que encumbra su grandeza de hombre y artista, cargado de una filosofía existencial: “En suma, no poseo para expresar mi vida, sino mi muerte”.

Este artículo fue leído con motivo del gran recital “César Vallejo… eternamente”, realizado por Ricardo Elías Roselló, reconocido declamador nacional, en coordinación de SIPEA-PERÚ, dirigida por la poeta Lucy Martínez Zuzunaga. Lima, Centro Cultural de la Municipalidad de Jesús María, 7 de octubre del 2013.

CÁTEDRA VALLEJO: UNA PERSPECTIVA ANALÍTICA

diciembre 27, 2013

Por: Miguel Pachas Almeyda.

La Revista de estudios vallejianos y creación literaria titulada Cátedra Vallejo, cumple uno de los objetivos fundamentales que toda cátedra debería tener: no solo el análisis de la vida y obra de un escritor y poeta tan importante como César Vallejo, sino la publicación de los estudios críticos realizados. En este sentido, bien vale anotar, como afirman los autores, que esta obra ha sido elaborada a base “de harina de alumnos y flama docente”.

Del importante contenido de esta revista, véase una crítica literaria sobre la obra del poeta, un acercamiento metodológico de análisis literario de varias composiciones de Trilce y Poemas humanos, un diálogo palpitante con el doctor Max Silva Tuesta e interesantes creaciones literarias y artísticas; me permito analizar “Los poemas en prosa de Vallejo y su relación con Contra el secreto profesional” de Martín Arredondo Palacios y un “Acercamiento metodológico” del poema LXV de Trilce.

Arredondo Palacios plantea las siguientes interrogantes: ¿Por qué Vallejo había producido poemas en prosa en el periodo 1923-1930? ¿Por qué había escogido esa forma poética “rara”? ¿Qué tiene que ver con su vida y su manera de pensar? En principio, entrando en los aspectos cronológicos, Georgette afirma que Poemas en prosa y Contra el secreto profesional fueron escritos por Vallejo en 1923 / 24 – 1929 y que junto a Hacia el reino de los Sciris conformaban una sola unidad que llevaba por título: Código Civil. Asevera, además, que tanto Poemas en Prosa como Contra el secreto profesional fueron escrito en forma paralela.

Arredondo Palacios, tratando de responder a la primera y última interrogante, plantea la necesidad de “situar su producción en un contexto personal e histórico concreto”. La difícil vida que llevó el poeta en los primeros años de su vida parisina, la muerte de su padre, don Francisco de Paula, en 1924 y su internamiento en el hospital de la Caridad por problemas intestinales, son los puntos neurálgicos de la creación de las obras mencionadas. Sin embargo, existen otras fuentes importantísimas: fue el año que conoció a Georgette (1927) y el inicio de su interés por el marxismo; aunados a ello, la crisis económica de 1929 y el auge del fascismo autoritario y totalizante.

Empero, ¿Por qué Vallejo había escogido esa forma poética “rara”? Si bien Américo Ferrari ha tratado de desentrañar esta interrogante sustentando que Poemas en prosa representa una transitoriedad hacia Poemas humanos, donde el poeta se encuentra con la obsesión del tiempo, de la muerte, del sufrimiento, del sufrimiento universal, independiente en cierto modo del individuo César Vallejo, su circunstancia (“Yo no sufro este dolor como César Vallejo…. Hoy sufro solamente”); Arredondo Palacios observa en los Poemas en prosa no el ritmo versal (la intensidad, la cantidad, el tono y la rima) propio de la poesía en verso, sino el ritmo del pensamiento que no es más que “la precepción armoniosa obtenida mediante la recurrencia de algún elemento semántico (imagen, motivo, estructura compositiva). Según nuestro ensayista, lo que interesa no son las cuestiones técnicas, sino explicar como están vinculadas el ritmo del pensamiento con las imágenes y cómo refuerzan “magistralmente, su pensamiento”. Un claro ejemplo de lo expuesto ─señala─ viene a ser el poema “El momento más grave de la vida:

“un hombre dijo:
– El momento más grave de mi vida estuvo en la batalla del Marne, cuando fue herido en el pecho.
Otro hombre dijo:
– El momento más grave de mi vida, ocurrió en un maremoto de Yokohama…
Arredondo discrepa, aunque de manera parcial, con Georgette Vallejo. Considera que no todas las composiciones que aparecen en Poemas en Prosa son realmente escritas en prosa, y que de las 19 composiciones, solo 13 reúnen las característica como tal y 6 son poemas en verso. No deja de tener razón, aunque hubiese sido interesante que explique con ejemplos estos argumentos. Ricardo González Vigil distribuye cuatro de estas composiciones en Poemas humanos: “Me estoy riendo”, “He aquí que hoy saludo”, “Lomo de las sagradas escrituras” y “Algo te identifica” y el resto en “Poemas en prosa y ámbito de Contra el secreto profesional”.

El rasgo general de estos poemas, continúa Arredondo Palacios, es “la renovación de la materia formal del poeta (la palabra y el verso) con una decisiva conquista de la prosa poética, que es correlativa y tributaria de algunas concepciones novedosas de algunas ideas que por primera vez ensaya Vallejo con decisión” y que, finalmente, agrega, “los textos de CSP complejizan esta etapa”. Ambas obras (Poemas en Prosa y CSP) nos remiten a una etapa de innovación que revierte parcialmente la etapa de Los heraldos negros y Trilce, pasos previos, sin duda, para la poesía posterior.

ACERCAMIENTO METODOLÓGICO DEL POEMA LXV DE TRILCE

Tres destacados alumnos de la Escuela de Ingeniería Civil: Samuel Isaac Román Velásquez, Diana Hauncari y Davis Cajahuaman –asesorados por el profesor José Farje Cuchillo- analizan de manera excepcional este trascendental poema que, según mis investigaciones, origina Trilce tras la muerte de María de los Santos Mendoza, madre de César Vallejo, en agosto de 1918.

Luego de desentrañar el significado de la terminología básica del poema en cuestión, los autores consideran que el “yo poético se expresa como si su madre aún estuviera viva”. De ahí los sentidos versos: “Madre, voy mañana a Santiago, a mojarme en tu bendición y en tu llanto”. En el sentido valorativo, aseveran que esta composición poética viene a ser unos de los poemas más conmovedores de Trilce y uno de los mejores logrados, porque “se siente y se impregna en el lector el dolor y la impotencia que el yo poético expresa ante la madre que ha fallecido y la necesidad de retornar a su lado”. Nuestros jóvenes autores creen ─y tienen mucha razón─ que la voz poética de Vallejo nos permite vivenciar el poema con nuestra propia existencia, pues, “nos hace reflexionar acerca del tiempo que dedicamos a nuestros seres queridos y la tristeza que algunas personas sienten por la partida de un familiar o, mucho peor, por el fallecimiento de una madre”.

Finalmente, consideran que esta composición poética trilciana tiene “una lectura vigente en todos los migrantes que añoran el hogar de la madre”; cruda realidad que le tocó vivir al poeta en aquellos tiempos cuando se iniciaba con fuerza el fenómeno social de desarraigo. He aquí, un punto relevante del análisis literario unido al contexto social en la vida de César Vallejo. He aquí también, una interesante producción literaria realizada por una cátedra vallejiana, que une a profesores y jóvenes universitarios alrededor de la vida y obra de uno de los poetas más grandes de habla hispana: nuestro gran César Vallejo.

Conferencia realizada por el autor con motivo de la presentación de la revista Cátedra Vallejo Nº 1- 2013, realizada el 2 de julio del 2013 en el campus de la Universidad César Vallejo, Lima Este.

GEORGETTE VALLEJO: 29 AÑOS DE SU MUERTE

diciembre 4, 2013

GEORGETTE ELEGANTE

“He nevado tanto para que duermas”. Georgette Vallejo.

“Mucho se tuvo que batallar para que el vate peruano [César Vallejo] tenga el sitial que hoy ocupa en la literatura”. Y en esta tarea, “[una] de las figuras fundamentales [fue] su esposa Georgette”, asegura Nazareth Solís Mendoza de la Universidad de Navarra, a través de un artículo titulado “Presencia de César Vallejo en la poesía española de la generación del cincuenta”.

Afirmaciones como la de Solís Mendoza prueban fehacientemente que la labor de Georgette Vallejo es reconocida no solo a nivel nacional sino internacional, en los últimos tiempos. En nuestro país esa figura egregia de mujer luchadora e indesmayable difusora y defensora de Vallejo, ha sido exaltada por Gladys Flores Heredia quien señala que “Georgette, como nosotros, escribe sobre lo que ama”. Y si Georgette fue víctima de acusaciones diversas sobre la figura de Vallejo, Flores considera que es necesario cuestionar “el alcance ético de la crítica de ahora y de cualquier periodización”. Refiriéndose a la publicación de algunas cartas que cruzó Georgette con el escritor francés André Coyné, enfatiza que dichas misivas son testigos de “La complicidad letrada y en particular de los afiliados a la crítica vallejista que escudados en su prestigio intelectual operan de modo delincuencial descalificando la trascendencia de una mujer que ha procedido como editora, traductora y especialista de la obra de Vallejo”.

En efecto, a pesar que la mayoría de los vallejistas negaron y descalificaron la tenaz labor de Georgette en cuanto a editora o traductora de la obra del autor de Trilce, su acendrado vallejismo, sin duda, constituye el punto inicial y esencial de la vallejología. Ella, que compartió una agitada vida con el poeta en París, hizo posible muchos de sus sueños y lo acompañó y afrontó consecuentemente sus ideales políticos en la búsqueda de una nueva antropología y un mundo más justo para los hombres de esta tierra; solo ella, reitero, puede brindarnos las claves para conocer más a fondo al Vallejo hombre, artista, y político revolucionario.

En esta fecha que conmemoramos un año más de su desaparición solo física, exaltamos su figura de mujer luchadora, de una mujer que fue capaz de levantar su voz ahí donde las argollas intelectuales pretendían hacer de Vallejo un negocio y una forma de ascender a los altillos literarios a costa incluso de henchidas tergiversaciones o manipulaciones; una mujer que supo defender al poeta lejos de los homenajes y discursos que no iban más allá de las palabras; una digna representante de su género que habló con energía ahí donde muchos intelectuales o “vallejistas” que ahora aparecen como grandes defensores y difusores de su figura y la de Vallejo, callaban en mil idiomas.

Un martes del 4 de diciembre de 1984, a las 5.30 de la madrugada, víctima de un ataque cardíaco, a los 76 años de edad, Georgette dejó este mundo terrenal. La prensa se encargó de valorar su figura: “Georgette se ha marchado silenciosamente. Lo que no estamos muy seguros es que, el Perú y nosotros los peruanos, mañana le guardemos reconocimiento y el justo recuerdo gratulatorio por haber sido la más fervorosa y fiel defensora de la obra de Vallejo… Quizás alguien, mañana, escriba con generosidad la historia de esa pasión excluyente y exclusiva que solo la muerte, en última instancia, pudo derrotar”.

Respondiendo a esta exhortación periodística es que publiqué en el 2008 el libro Georgette Vallejo al fin de la batalla, una obra que reivindicó la memoria de esta gran mujer y permitió el conocimiento y la valoración de su labor. Con ese mismo fervor escribo estas líneas que no son más que un claro homenaje a su tenacidad, valentía y mujer prototípica del siglo XX y de las nuevas generaciones.

Lima, 4 de diciembre del 2013.

LA LUZ ES UN INCENDIO

noviembre 5, 2013

                                                       

a libro david blanco 11

Por: Miguel Pachas Almeyda

“Yo soy un árbol / No sé si viejo / No se si perdiendo / La savia bendita / De la esperanza…”.

                                                        David Blanco.

Para David Blanco, tomando en cuenta la famosa frase de Edgar Allan Poe, la poesía más que un propósito, es una pasión. Y esa inmensa pasión por las musas que lo emplazan y subyugan desde muy joven, vibra en su  obra primigenia, “La luz es un incendio”, recientemente publicada en nuestra capital.

Escrita en los años de 1988 a 1993, es una obra que si bien marca el inicio de su fulgurante poesía, también muestra una etapa de tránsito y cierta consolidación del autor por aquellos años.

En “De tránsito hacia el fuego” ─recordándonos aquellos versos del genial César Vallejo: “¿Qué me da, que me azoto con la línea / y creo que me sigue, al trote, el punto?”─, el poeta lucha con  las musas en ese inmenso laboratorio de la creación: “…El verso está presente / Y me pregunta y me gime /  Y me araña en el pecho, en el alma…”.

Son versos afloran en su alma matinal y se corporizan al son de incesantes tableteos de una antigua máquina de escribir, de propiedad de María Luisa Bonilla, su madre:

ESPACIO TENUE

 Lentamente asoma la noche

Por la ventana de la casa

Es marzo y el hombre escribe

                                                                                         En la vieja máquina de su

                                                                                           Madre (xry. fgi. epd…)

                                                                                     Nacen las letras  lentamente

                                                                                      Tímidas van dando cuerpo

                                                                                                A este espacio

                                                                                                Letra a Letra

                                                                                                Golpe a golpe

                                                                                             Lo que viene después

                                                                                                 Es creo Poesía

Tal como apreciamos en la composición precedente, influye en la poética de Blanco aquel estilo trílcico, estructural, de forma; indicativo de la gran admiración que tiene por el vate nacido en Santiago de Chuco.

De ahí que en esta obra, nacida bajo el alba de una penetrante luz vallejiana, aparece este poema que privilegia al autor de Los heraldos negros: “Si escribes en francés / Quizá puedas parecerte / A Baudelaire o Mallarmé… / Lee a Neruda y a Mistral, / Existe con Martí y Darío.  / Procura hacerlo así. / Pero, por último, si no / Conoces o no has leído / A alguno de ellos / Para ser poeta es suficiente, / con Vallejo y tu talento”.

Como era de esperarse, el amor halla su cumbre en “De canción para mis veinte años”. En el poema “Confesión”, el poeta rinde las más altas y delicadas pleitesías a la amada: “Amé tus caderas de romana bella / Tu avispal cintura. / Amé tus manos de maná eterno / Tu extrañeza de gitana. / Amé tu voz, de manantial dormido / Tu candidez de niña entretenida…”. Y en “Poema”, se suscitan las mismas emociones: “Si solo girara sobre / Mis manos / La certeza de un beso tuyo / O si solo pudiera / Escucharte / En mi sonrisa / Estaría cancelando / Ya mis deudas / Con los muertos / Con los versos / Que se han ido…”.

Una muestra de esa consolidación poética que aludimos, la encontramos en el poema VI (Virgo) “De Zodiaco”: “Este soy yo / Aguador de pozos insondables / Flaca cadena de los presos… / He lacerado mis pies / sobre tizones / Crueles / Más continúo / En mi sendero / Cual árbol herido…”. Y también en el poema III “De Ave Corpus”, donde las musas lo siguen inquietando: “… Y si un verso / Se tropieza / Con mi lengua / Y me gime / Yo lo arrullo / Yo lo beso / Y luego, tiernamente, / Lo dejo huir por la ventana.”.

“Huarango” es un poema excepcional que marca de manera indeleble la personalísima poesía de David Blanco. Aquí algunos versos inspirados en esta espinosa planta, propia de las zonas costeras de nuestro país: “Yo soy un árbol / No sé si viejo / No sé si perdiendo / La savia bendita / De la esperanza / Yo / El huarango seco / De la orilla del camino / El árbol que se despoja / Hoja a hoja / Entre sus versos… / Yo / Y mi silencio de árbol viejo / A la orilla del camino / Yo / Y mi eterna deshojación / Los versos / Y mi eterna vida / La poesía”.

Un nuevo y gran poeta ha nacido en el Perú. Aquel que ni bien fue tentado por las musas, se dedicó “Tarde a tarde” a “estrujarle / El cuello / Al cisne de Darío / Y en medio del incendio”, se ha “esforzado por ser viento”.

Lima, noviembre del 2013.

 

AUTISMO COMPROMETIDO… AL FILO DEL REGLAMENTO.

agosto 15, 2013

 

     Pedro Granados no solo es un poeta rebelde por antonomasia, sino un crítico literario en toda la extensión de la palabra.  Esta faceta de singular trascendencia se hace evidente en su última obra titulada, Autismo comprometido: sobre poesía peruana reciente, donde analiza de manera acuciosa, perspicaz, objetiva e imparcialmente, el estado real de la poesía peruana y el conjunto de la poesía en habla hispana.

¿Existe una auténtica crítica literaria en el Perú? ¿Realmente, los poetas “renombrados” que figuran en nuestra escena nacional en los últimos años, merecen con justicia el sitial donde se encuentran? ¿Cuál es el estado real de nuestra poesía nacional, vista desde un ángulo crítico que tenga como referente esencial la creatividad y la originalidad?  Interrogantes urticantes e incómodas, desde luego, para nuestro amurallado mundo literario nacional, que Granados trata de “poner bajo sospecha y en estado de crisis”, aquello que la oficialidad –de antes y de hoy- considera como “inamovible o indiscutible”.

De todo el conjunto de este magnífico ensayo, donde encontramos artículos como “José Watanabe y las trampas de la fe”, “Hitos del erotismo en la poesía de Javier Sologuren”, “Apuntes sobre la actualidad ‘teóricaۥ de la poesía de César Vallejo; o reseñas como “César Vallejo y la música popular peruana” de Juan Carlos Garay, me permito discernir, obviamente por la interesante temática del artículo titulado: “Los poeta vivos y más vivos del Perú, y también de otras latitudes”.

Es interesante saber que en los años setenta, cuando se le interrogó a un limeño de la época: ¿Quién cree usted que es el poeta peruano más importante?, éste señaló que si bien desconocía con suma precisión la respuesta (que debía ser Martín Adán, indubitablemente), agregó tajantemente: “No se cuál es el poeta vivo más importante del Perú, pero si cuál es el más vivo: Wiston Orrillo”. Orrillo fue un poeta que en los sesenta tuvo su hora de gloria, pero también por estos años publicó una nota a raíz de la visita de Gerardo Diego a nuestra capital ─quién leyera cartas de algunas deudas que Vallejo jamás le canceló─ afirmando que no era difícil imaginar “cuantas personas tendrán cartas semejantes a las leídas… y si todos se pusieran a leerlas… o a publicarlas”, nota que enfureció e indignó tremendamente a Georgette, que tuvo que salir a defender a Vallejo con una espada en el aire.

Figura también en esta relación de los “poetas más vivos”, según Granados, nada menos que Antonio Cisneros ─aquel que se atrevió a calificar a  César Vallejo como un “poeta llorón”─  cuyo prestigio fue “inflado” luego de ganar el premio “Casa de las Américas”, en 1968. Justamente, en la última presentación de  Autismo comprometido… en el CC Inca Garcilaso del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú, Pedro Granados pronunció con la autoridad que solamente se puede enfatizar una verdad: “Nada pierdo si digo que Antonio Cisneros utilizó el premio ‘Casa de las Américasۥ, para convertirse en cacique literario en el Perú”. Sus palabras estremecieron no solo las estructuras y la inmensa fotografía de Cisneros que flanquea la escalera de ingreso al Centro Cultural, sino, dejó atónito a un Fernando Carvallo que jamás imaginó escuchar tremenda aseveración, en este centro que su predecesor había dirigido hasta que fue sorprendido por la muerte. Pregunto: ¿Conoció Cisneros este texto parecido a un lanzallamas? Claro que si. Cuando le preguntaron al respecto, respondió: “¿Y quién es Pedro Granados?”.

No obstante, asegura Granados, este fenómeno de poner en la palestra a ciertos poetas con el sello de la oficialidad, siempre ha existido y existirá, lamentablemente. Una mirada retrospectiva en la época cuando Vallejo y Eguren permanecían en las filas secundarias de la poesía nacional, figuraban con honores Chocano, Gálvez y escritores como los Belaúndes, Miró Quesadas,  Riva Agüeros, Lavalles y Barretos. Y en esta historia que se ha vivido generacionalmente, es evidente “semejantes casos de autopromoción, fabricación editorial, influencia partidaria, coima, simple miopía o nacionalismo militante”. Es más, nuestro autor considera que toda la poesía en español atraviesa por una crisis profunda, tal es el caso del neobarroco (Koser, Sefamí, Echavarren), cuyos versos constituyen en lo fundamental “una invertebrada lista de inhibiciones”; y, por el lado de los de “otra sentimentalidad” o de la “poesía de la experiencia”, a decir de Jorge Rodríguez Padrón: una poesía de “machacona retórica narrativa de los sentimientos y de la moral”. En ambos casos, grandes teorizadores, pero jamás auténticos “creadores de lenguaje”.

Esta situación que había advertido Pablo Guevara, comparando su generación con la de Adán, Westphalen, Moro y Vallejo; Granados nos advierte que las obras de Jorge Eduardo Eielson y Blanca Varela ─verdaderos íconos de la oficialidad en estos tiempos en el Perú─ no aportan esencialmente a la creatividad en la poética de nuestro país. En ese sentido, Marco Aurelio Denegri, destacado crítico de nuestra pantalla chica, asegura que Granados no habría hecho estas afirmaciones sobre Eielson, si hubiera leído el libro, Ceremonia comentada. Aun así, Granados considera que los versos de Eielson, a excepción de Noche oscura del cuerpo, no son más que “ejercicios académicos” y que, pasado los 60, procede a una adaptación a la versificación libre típica de esos años; y que Varela, “Orfebre diligente” no va más allá de versos tímidos en el ámbito de la creación y se muestra incapaz de abandonar los moldes de Octavio Paz. Es más, puntualiza Granados, los poetas hispanos de esta década cultivan un arte programático.

Desfilan por este proscenio Marco Martos, Antonio Cisneros, Rodolfo Hinostroza, Javier Heraud, Julio Ortega, Luís Hernández Camarero, Carlos Germán Belli, Mirko Lauer, Antonio Cillóniz, Mario Montalbetti y Carlos López Degregori. De Carlos Germán Belli, Granados señala que es un poeta de “monótona queja y de renovado archivo de versificación”; es decir, se halla limitado por su academicismo.

Después de anunciarnos que los poetas a partir de los noventa cultivan una poesía “en tono menor”, Granados nos deja con la sensación que muchos de los “poetas oficiales” se desploman cual castillo de naipes y que en el fondo, no son más que dignos representantes de una poesía carente de creatividad y por ende de originalidad, ubicados muy por debajo y lejos de grandes creadores y revolucionarios como el gran poeta nacido en Santiago de Chuco: César Abraham Vallejo Mendoza.

He aquí esta obra excepcional de Pedro Granados, que inaugura una etapa en el que la crítica literaria asume un rol preponderante, serio y transparente, en nuestra literatura nacional.

 

Lima, 14 de agosto del 2013.

CÉSAR VALLEJO Y LUIS E. VALCÁRCEL: UN MISMO DERROTERO INDÍGENA

mayo 2, 2013

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     Uno de los puntos más sensibles de la portentosa obra de César Vallejo, viene a ser la defensa y valoración de nuestra cultura ancestral, que lo llevó a exclamar desde Los heraldos negros, este verso que debería convertirse en un latido universal en el corazón de todos los peruanos: “Y lábrase la raza en mi palabra”.

César Vallejo y Luís E. Valcárcel ─uno de nuestros historiadores más representativos e incansable luchador en el proceso de reivindicación de la masa indígena─ se conocieron epistolarmente en 1935 y personalmente en París de 1937. Iniciaron una fecunda amistad y sus grandes inquietudes tuvieron como leitmotiv un mismo derrotero indígena. Prueba fehaciente de esta gran amistad y centrales preocupaciones por el hombre andino ─“eje social indiscutible del Perú, según Vallejo─, vienen a ser las tres cartas que el autor de Trilce remitió a Valcárcel en la década del treinta; valiosos documentos  que se encuentran actualmente en el archivo del Ministerio de Cultura del Perú.

En una misiva del 7 de diciembre de 1935, el poeta se adhiere a la causa de Valcárcel y le manifiesta que sigue con sumo interés no solo su labor a la cabeza del Museo Nacional de Lima, sino de sus artículos y comentarios sobre arqueología e historia del Perú, aduciendo que le interesa “entrañablemente por los trances, pasados y presentes de [su] raza”. Finalmente, enfatiza esta premisa valedera de sus convicciones que vemos reflejadas nítidamente en su obra cenital, no solo con una perspectiva del pasado sino del futuro: “la carne viva de los andes [el indígena], es uno de los principales trampolines de un Perú que vendrá”.

En realidad, la lucha por reivindicar al indio en el Perú no era fácil, como no lo es hasta ahora. En carta del 15 de marzo de 1936, Vallejo reconoce esta triste realidad de nuestro país donde el indígena, según sus propias palabras, tanto en la colonia como en la República, era tratado como un extranjero en su propia tierra: “Me doy cuenta de la lucha que debe usted sostener allí con las tinieblas y concupiscencia criollas, para llevar a cabo la empresa nacionalista de verdad en que está usted empeñado. Todos los légamos de que me habla usted, los conozco”, escribe Vallejo, convencido plenamente de la difícil empresa que ha asumido el autor de Tempestad en los andes. Sin embargo, a pesar de las circunstancias adversas, confía plenamente en la fortaleza de nuestro historiador y le dice: “¡Y estoy seguro de que no huirá usted!”.

Si existe algo importante en las palabras de Vallejo ─siempre luminosa como un faro gigante en la inmensa oscuridad del proceso reivindicativo de la masa indígena─ son estas afirmaciones que pinta de cuerpo entero toda esa portentosa obra que aludimos: “El interés que siento por tal empeño procede de una convicción tanto más entrañablemente humana, cuanto que ésta se apoya, me parece, sobre conclusiones científicas de curso universal y corriente en nuestros días…”. (El subrayado es nuestro).

Es, sin embargo, la última carta entre estos dos grandes defensores de nuestra raza, la más reveladora: se habla del regreso del poeta a su Perú del mundo, al que se adhiere incondicionalmente. El 2 de febrero de 1938, a dos meses y medio de su inevitable partida del 15 de abril, escribe: “Le agradezco cuanto me comunica en lo que toca a mi proyectado viaje al Perú, viaje que, a juzgar por el fracaso de la persona encargada de gestionar mi pasaje, creo que se verá postergado por algunos meses”. A la luz de sus palabras, significa que Valcárcel sino directamente comprometido con el regreso de Vallejo al Perú, se encontraba muy cerca de la gestión gubernamental. En sus memorias, el historiador moqueguano dejó constancia de ese impase que privaba el regreso de Vallejo a tierras peruana: “A tal punto era inminente su regreso en 1937 que hicimos planes para editar en Lima una revista. Era lamentable, uno de nuestros más destacados valores intelectuales no conseguía los medios para volver a su país”.

Reveladora también es la propuesta de Vallejo de traer a América como un gran difusor de nuestra riqueza ancestral, al escritor y poeta rumano, Tristan Tzara, uno de los autores fundamentales del Dadaísmo, de paso gran amigo europeo con el cual le unía un “mismo punto de vista de las ideas universales”. Vallejo planteaba que Tzara inicie una serie de conferencias partiendo de la Universidad de Montevideo, pasando luego por claustros universitarios de Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Colombia y finalmente, Cuba.

Sin duda, César Vallejo y Luís E. Valcárcel, además de Mariátegui, Alegría, Escorza y Arguedas, pasando por el gran Manuel González Prada, representan esa pléyade de intelectuales que nos han señalado el camino a seguir en el proceso reivindicativo de los hombres de nuestro Perú profundo.

Miguel Pachas Almeyda                                                Lima, mayo 2013.

TRASCENDENCIA DE GEORGETTE EN LA VIDA Y OBRA DE CÉSAR VALLEJO

febrero 9, 2013

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“Vallejo y yo, practical y sencillamente, formábamos Una Sola persona”.

                                                                                        Georgette Vallejo.

Muchos de han intentado Minimizar la trascendencia de Georgette en la vida y obra de César Vallejo. No se han del faltado Quienes han del Asegurado Que Ella Fue Una pesada cruz Que Debio cargar el poeta en su vida tensa Europea. Pablo Neruda, por Ejemplo, escribio en su Que Confieso he vivido , Que Georgette era una “tirana malgeniada” que HACIA de Vallejo ONU “hombre apesadumbrado y malhumorado”, y le conto a Nuestro Premio Nobel, Mario Vargas Llosa, Que Vallejo le Tenia Tanto Miedo a Georgette Que se “escapaba Por los techos o las Ventanas de su departamento de París para Encontrarse con amigos SUS”. Juan Larrea, el poeta español, no solo de ella aseveró Que maltrataba una Vallejo, Sino Que Llegó al Extremo de buscar Una Nueva pareja para el autor de Trilce con tal de alejarlo de Georgette. Nuestro polêmico Alfredo Bryce Echenique, decla Haber escuchado una autora de Nuestra Máscara de cal, discriminar racistamente al poeta. Y, Finalmente, el periodista César Hildebrandt, Afirmo de Manera apocalíptica Que la vida de Vallejo y Georgette FUE Nada Menos Que “infierno de las Naciones Unidas”.

Sin embargo, EXISTEN elogios Que No Hablan en solitario de la belleza Física de Georgette, sino de su férreo Carácter para vencer Dificultades múltiples. Octavio Paz, poeta mexicano y Premio Nobel de Literatura en 1990, le conto una Nuestro reconocido pintor Fernando de Szyszlo, Que FUE Georgette la Mujer Más Hermosa de Todas las Que asistieron en El Segundo Congreso Antifascista en el Madrid de 1937. De Szyszlo, amigo Gran y albacea de Georgette, escribio Que ella “era una mujer muy especial, poseía Valores destacables Como: coraje, inteligencia y Una Gran Sensibilidad”. Para Max Silva Tuesta, amigo y Médico personal de Georgette, Ella Fue una mujer de Armas Tomar y La admiraba Porque Supo Poner en su sitio una Aquellos Que intentaron tergiversar la vida y obra del poeta. Estudiosos de Como William Rowe y Stephen Hart, consideran Georgette Que FUE fundamental en la vida de Vallejo.

Lo Cierto Es Que Georgette, DESPUÉS Iniciar Una convivencia con el poeta A partir de 1928, no es Dudó Como utilizar La Herencia Que habia Recibido de Padres Sus, valorizado en 280 milésimas Francos Franceses, párrafo activo financiar El Segundo Viaje de un Vallejo Rusia; Que culminó el periplo En Una hermosa luna de miel en las playas de Niza. Ella Estuvo siempre un Do Lado en los momentos Más Difíciles de su vida; Como CUANDO FUE desterrado de Francia POR SUS Ideas Políticas y vivieron en España, El año de mayores Necesidades Materiales.

En 1933, Georgette considero Que la unica forma de Acabar Con Los Problemas Económicos, era Vendiendo su departamento de la calle Moliere. Y Hizo Asi Lo. A partir de la ESA Fecha vivieron en Hoteles económicos. This situation Explica Por Qué Vallejo dejo De Escribir SUS Crónicas Periodísticas, AUNQUE SI Dedico Su Tiempo En La Escritura de Poemas humanos y España, aparta de mí Este cáliz, y obras de teatro Como Colacho Hermanos y La Piedra cansada, : Además de algunos adj Ensayos sobre La Realidad Peruana. CUANDO Vallejo vu Este Mundo terrenal de las Naciones Unidas el 15 de abril de 1938, la Pobreza Nuevamente se habia instaurado en su camino. ENTONCES, Tuvo Que Ser Enterrado En Una fosa Destinada para Georgette, al Lado de Marie Travers, Nada Menos Que la suegra Que Nunca acepto su Relación con la hermosa chiquilla de ojos Glaucos. Georgette Jamás Pudo recuperarse de tan graves Perdida, y se molestaba Siempre Que recordaba, Vallejo Por Qué la habia abandonado tan prematuramente.

Lejos de rehacer su vida Con otro hombre ─derecho Que le asistia, el pecado duda─ o Dejar en el olvido la portentosa obra del vate; Empezo a transcribir los Manuscritos y Público Poemas humanos en 1939. En plena Segunda Guerra Mundial, dejo en custodia los Manuscritos de la obra en prosa de Vallejo en la legación peruana de París. Sin embargo, Cualquiera CUANDO Un día Regreso a Lugar DICHO, se dio con la ingrata sorpresa Que los Manuscritos de Estaban tirados en el piso al Lado de latas de aceite y Otros Productos Alimenticios. TAMPOCO recibio Apoyo CUANDO solicito El Traslado de los restos del poeta al Perú una aleta de Que no fuesen destruidos Por los bombardeos Alemanes. Estas desconsideraciones le hicieron Pensar cuan poco se valoraba una Vallejo en el Perú.

Sin embargo, ya pesar de todo, considero Que El Lugar Más ADECUADO párrafo: difundir y defensor de la vida y obra de Vallejo, era Justamente la Tierra Que Lo vio nacer, su “Perú del Mundo, y Perú Al pie del orbe”. En mayo de 1951 Llega una Lima y en octubre del siguiente Año, visita la casa del poeta en Santiago de Chuco y exclama Estas Palabras que determinó la ONU Silencio Absoluto de Todas las Personas Que la acompañaban: “Llego al casa de Vallejo, Pero el pecado Vallejo “.

En Una ardua Doce años de trabajo, de logro de Publicar los Ensayos, la Obra en prosa y el teatro de Vallejo. He Aqui la Relación de dichas obras:

-Novelas Y Cuentos completos. 1967.

-Obra Poética completa. Edición facsimilar. 1968.

– Contra el secreto profesional. 1973.

-El Arte y la Revolución. 1973.

-Teatro Completo. 1979.

En 1970, Hace Realidad el Sueño Más caro de Vallejo. En vida el poeta le habia manifestado su deseo de descansar cerca de su admirado Charles Baudelaire. Despues de juntar Monedas de sol en sol de Durante 32 años y Llevar Una Vida austera, Logro REUNIR el dinero Suficiente para trasladar los restos de Vallejo del cementerio de Montrouge al de Montparnasse, y en el epitafio escribio uno de los versos Que Encierra Todo Lo Que una mujer PUEDE Hacer por El hombre que ama: “El nevado del tanto, para Que duermas”.

Si Estas Pruebas ningún hijo suficientes para algunos adj Intelectuales, verbigracia el crítico literario Marco Aurelio Denegri Que esta en Contra de Georgette por Cuestiones de simpatias; Aquí dejamos constancia Que el amor Entre Ellos Paso de las Luchas Cotidianas un iluminarán Los versos Que por siempre ESE gran amor Que se tuvieron. CUANDO Vallejo conocio un “su niña adorada”, escribio el poema Hallazgo de la Vida :

¡Señores! Hoy es La Primera Vez Que Me Doy Cuenta de la Presencia de la Vida. ¡Señores! Ruego a ustedes Dejarme libre Momento ONU, para saborear this emoción formidable, espontánea y Reciente de la Vida, Que hoy, por la Primera Vez, me Extasia y me hace dichoso Hasta las lágrimas “.

Quien mas Importante Que ella en su existencia f. Aquí UNOS versos del poema, Palmas y guitarra .

 

 

Ahora, Entre nosotros, here

ven conmigo, Trae Por la mano a tu cuerpo

Y cenemos de Juntos Y Pasemos ONU Instante La Vida

un dos vidas y Dando Una parte de Nuestra Muerte …

 

 

En ¡Dulzura Dulzura por corazona !, observamos una ONU extasiado Vallejo, inundado de erotismo:

 

Debajo de ti y yo,

Tu y Yo, sinceramente,

Tu candado ahogándose de llaves,

Yo Ascendiendo y Sudando

Y Haciendo Lo infinito Entre tus muslos …

      En Poema Para Ser Leído y cantado , La Amada es el complemento, La Famosa “media naranja” vital de Nuestra Época:

Se Que heno una persona Compuesta de Mis contradictorio,

La que una integro CUANDO VA mi talle

Cabalgando en su exacta piedrecilla

¿Que Ignora un cofre Do

Volverá sin Moneda Que salio con su retrato?

 

En De disturbio en disturbio , Vallejo del cree Que El Carácter de Georgette le permitira vencer el dolor Cuando El mar ya no Parte de Este Mundo:

Pero, Realmente y puesto m

Que tratamos de la Vida,

Cuando El lecho de then eche crin en tu mano,

Seguir al ma regando rumores como,

CUANDO Sufras en Suma de Kanguro,

Olvídame, sostenme todavía, compañero de quantity Pequeña,

Fechas de azotado con espinas,

Olvídame y sostenme por el pecho,

jumento que te paras en dos para abrazarme;

Duda de Tus excrementos Segundos UNOS,

Observa Como el aire empieza un levantándose Ser el cielo,

hombrecillo,

hombrezuelo,

Hombre con taco, quiéreme, acompáñame …

 

Finalmente, en el poema Ello Es El Lugar Donde me pongo , Vallejo deja constancia de Manera definitiva, La Importancia de Georgette en su vida:

De veras, pienso CUANDO

En Lo Que es la vida,

No Puedo Evitar decírselo de una Georgette,

una aleta de esquina algo agradable y salir,

Por la tarde comprar Periódico Un buen,

Un día y ahorrar párrafo Cuando No haya,

una noche también, párr CUANDO Haya

(Así Se dados en el Perú – me excuso)

     Georgette se Hizo poeta Tras la muerte de Vallejo, y en su poemario Máscara de cal Que la escribio Tanto en París Como en Lima, encontramos Versos Que Nos Hablan de Ese Amor de inmensidades.

SENTADA

Una sentada tal Ciega

Como ecos

 a mi Alrededor cae la vida

El corrido del tanto

Y Todo ya no es

Algún día

CUANDO del haga mucha calor

Como iré roto cascabel ONU

un sentarme en tu tumba

La cabeza apoyada contra tu muerte

Largo Tiempo escucharé tu sueño

tu frente llena de Sollozos

sobre mi pecho seco.

      Considero Que esta historia de amor Que protagonizaron Vallejo y Georgette, ES UN EJEMPLO Gran párr Las Nuevas Generaciones. Un amor candente a prueba de TODO; Porque en solitario Con Amor Se vence TODAS LAS Dificultades. Una historia de Amor Que, sin duda, cumple un cabalidad La Famosa Sentencia quevediana: “Amor constante Más allá de la muerte”.

[Este texto FUE Leído En un homenaje Que le dedico la Universidad César Vallejo de Lima – Este al autor de Trilce . Lima, 30 de noviembre del 2012]

CUARTO AUSTRAL: ENTRE LA SOLEDAD Y EL AMOR

febrero 6, 2013

 

CUARTO AUSTRAL: ENTRE LA SOLEDAD Y EL AMOR

                                                    Por: Miguel Pachas Almeyda.

“Tú y yo solos, somos un secreto, un invento de primavera…”. Jesús Cabel.

 

¿Es más dolorosa la soledad en las oscuras y frígidas paredes albicantes de una celda, del que nos habla Vallejo, o la tremulante soledad por la ausencia de la amada? Una respuesta aproximada a tamaña interrogante, nos brinda Jesús Cabel en su última obra poética titulada, Cuarto austral.

¿Qué poeta de grandes dimensiones no hizo de la amada, su musa inmortal? Jesús Cabel es un poeta autobiográfico. El amor había llegado a su vida cargado de luces y con sabor a esperanza; sin embargo, en el camino fue inevitable el alejamiento y pronto, cual trago amargo apareció la incertidumbre. En su habitación o Cuarto austral como él gusta llamarlo, allá en las lejanas tierras de nuestra heroica ciudad de Tacna, el poeta mide su valía de hombre  ─como diría Nietzsche─ por la cuantía de soledad que es capaz de soportar.

En los tres capítulos que contiene la obra, el poeta sostiene un soliloquio que desencadena necesariamente en un diálogo quemante con la amada; verbigracia, estos versos que parecen brotar como un susurro en una noche de plenilunio: “Tú / y yo / solos / somos un secreto / un invento de primavera…”. En la distancia, inolvidables sobreviven los recuerdos de su imagen, su voz de trino y su forma especial de ver la vida: “el otoño [tiene] olor a frutas /maduras y jugosas… el invierno es chocolate caliente / con panqueques ─me dices─ calor humano compartido / esas son tus estaciones / esa es la vida de colores y sabores”. Sin embargo, a pesar de los recuerdos, el cuarto convertido en un infierno es el principal escenario de esa helante soledad del que alguna vez nos habló Georgette Vallejo: “… pero el cuarto ¡ay!… es un refugio / oscuro… donde mi rostro es una / fotografía / silenciosa… es un infiernillo / ajeno al bullicio / de las calles / rutilantes…”.

No queda más que nombrar a la amada entre esas cuatro paredes y lanzar al viento algún adjetivo, alguna propuesta o salida inesperada, o acaso algunas interrogantes: “ ¿Quién es ese tú / que no soy yo?, ¿qué campana / del aire / tocar / para estremecer / las flores / de este sueño / desorbitado?, ¿alguna vez/  has llorado / cuando el invierno / cae y aplasta / los párpados /  los pétalos / y los recuerdos?, ¿acaso eres la espuma / temblorosa / que refulge sobre / el pavimento / en las mañanas / frías / del otoño?, ¿tal vez un / copo / de nieve / congelado / en el tiempo?, ¿o la desilusión / extrema / de un beso / calcinado en la / distancia?”.

Si algo podría renacer de esa errante soledad, es la esperanza, que el poeta suscribe en el sentido vallejiano del término: “Quiero hablar de la esperanza / verde / como la aurora / austral…”. Allí la presencia fundamental de la figura paternal, aquel hombre que “conocía al tacto / las fibras vegetales”, para quién el poeta había escrito el día que dejara este mundo terrenal, una de las mejores loas a su cuasi divina existencia y magisterio: “¿cuál es el problema? / ─me decía─ / hay que alargar / los recuerdos / con palabras / bellas/ invéntate otro nombre / pero aléjate / del precipicio…”.

     Sin embargo, en el yo poético subsiste una fuerte necesidad de encarar la situación, una impotencia que requiere urgente solución, aunque para ello habría que mostrarse hosco, duro y pleno de firmeza: “Esperanza ¿estás? (…) ¡ah! esperanza / extraña y vana / eres… ¿qué misterios esconde / tu pasado / de otro tiempo / cuando tus labios / florecían al sol / de la vida / y tu voz era / dulce / melodía de oleaje / y de reposo?, ¿por qué tienes / el rostro / de la soledad / y te aferras / a esa música rara / del espanto / tan antigua y / oscura / como una noche /  fantasmal?”.

No cabe más que la resignación, pero el amor permanece incólume: “acuérdate que adoro / todo lo que significa / esperanza / y no espera / que te espera / día tras día / que llegarás / luminosa / entre los libros / alborotados… Acuérdate / a veces fuiste / una gran / fiesta / que reconocía desde / mi instinto animal / embelesado / el olfato / bajo la lluvia…” La derrota es inminente y el dolor da paso al inevitable final: “¿la esperanza puede / desfallecer / a través de los / cristales / envejecer sin / la terneza de una / despedida? / acéptalo callado / el desamor es / eso…”. En fin, ¿qué es un hombre / cuando fracasa en el amor? / ¡una pesadilla andando!”

Tal como Vallejo, Neruda, Borges y grandes filósofos como Nietzsche y Schopenhauer que estuvieron inmersos en tan dolorosa temática que envuelve de manera singular nuestro cuerpo y alma; Jesús Cabel nos muestra a través de este su Cuarto austral, una inequívoca y extraordinaria sensibilidad que nos hace revivir a través de sus versos el sufrimiento estremecedor de la soledad, que es más dura e insoportable cuando tiene que ver con alguien que está muy dentro de nuestro corazón. Finalmente, no nos queda más que decir al son de los versos de nuestro gran poeta: “poesía / sálvame de este / laberinto”.

 

 

Lima, 05 de febrero del 2013.

Los números de 2012

diciembre 31, 2012

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

4,329 films were submitted to the 2012 Cannes Film Festival. This blog had 18.000 views in 2012. If each view were a film, this blog would power 4 Film Festivals

Haz click para ver el reporte completo.