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CÉSAR VALLEJO EN EL 118 ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO

marzo 20, 2010

Yo nací un día, que Dios estuvo enfermo, grave.
César Vallejo

Así, nos recuerda César Vallejo su llegada a este mundo. Así lo plasma en su obra primigenia LHN. Hoy que celebramos en esta casa de la cultura peruana, el 118 aniversario de su nacimiento, es el momento más propicio para ponderar el significado y la trascendencia de su legado.

César Vallejo demostró siempre –en el Perú y en Europa– una constante búsqueda de superación personal e intelectual, a pesar de sus problemas económicos. Incesante, fue además, en el proceso de su creatud: la innovación poética. Trilce. Fue un poeta que prefirió entregarnos una poesía que brotaba de su alma atormentada, una poesía que decía mucho de los caros sufrimientos del hombre. Una obra que determinaría un nuevo cauce de la lírica en el mundo. Sin embargo, esta obra pasó inadvertida, incomprendida y vilipendiada. En una polémica nacida en el norte del país, se escribió: “Trilce, es el más solemne disparate que ha podido producir la patológica mente de un mozo…” Nada amilanaría al poeta, porque él prefirió la libertad y apostó por la sensibilidad antes que la inteligencia o la retórica; luego escribiría: “Siempre gusté de no discutirme ni explicarme, pues creo que hay cosas o momentos en la vida de las cosas que únicamente el tiempo revela y define”.

Su capacidad portentosa en el uso del lenguaje, le permitió teñir a sus obras con una voz cargada de humanidad, de unión fraternal y solidaria, basado en la justicia e igualdad entre todos los hombres. Una vasta producción centra su atención en las distintas aristas de la expresión literaria: Cinco obras poéticas, si la consideramos por separados: LHN, Trilce, Poemas en Prosa, PH y EAC. Nueve obras narrativas. Cinco ensayos. Cuatro obras teatrales. 249 artículos periodísticos, publicados en diferentes países del mundo, y, cuatro traducciones, uno en París y tres en Madrid. César Vallejo fue el mejor ejemplo, en esencia, de una actitud que iluminaba todo su ser: una real consecuencia con sus ideales y una intachable integridad moral e intelectual, de hombre y artista.

En su hermoso poema “Batallas” de EAC, nos exhorta:

… pelear por todos y pelear/ para que el individuo sea un hombre/ para que los señores sean hombres/ para que todo el mundo sea un hombre/ y para que hasta los animales sean hombres…

Y al lado de este gran hombre, como César Vallejo, una gran mujer: Georgette Vallejo.

Georgette nació el 7 de enero de 1908 en París y conoció a Vallejo en el año 1927. La forma como se conocieron y lucharon por su amor, es realmente novelesca. Acompañó al poeta en su segundo viaje a Rusia en 1929; a España luego de ser desterrado por sus ideas políticas a fines de 1930; y en el Congreso Internacional de escritores Antifascistas en Valencia en 1937. ¿No son acaso, éstas, pruebas irrefutables del gran amor que los unió?

Aunque de raíces burguesas en sus inicios, convirtiose después en una militante del marxismo vallejiano. Se casaron para siempre en el año 1934 en París. La muerte prematura del poeta en 1938, fue, quizás, el más duro golpe en su existencia, como lo fueron las dos guerras mundiales que tuvo que vivir. “Cuando él murió, estuve ciega durante cuatro horas. Estuve loca”, nos recuerda Georgette.

En 1939, publica Poema humanos, que lleva a nuestro escritor a ocupar los escalones más altos de la poética mundial. En 1951, Georgette no puede vivir más en París y decide seguir los pasos de Vallejo, llegando al Perú un 6 de mayo de 1951. En 1952, su vida no podía continuar con normalidad, sino visitaba la casa del poeta, y al cruzar el portal de la casa, exclamó: “Llego a la casa de Vallejo, pero sin Vallejo”.

Si pudiéramos resumir la gran labor de Georgette por César Vallejo, diríamos que: a) Rescató y publicó los textos inéditos vallejianos. b) Difundió y defendió la pureza radical de su vida y su obra. c) Cumplió el más caro deseo del poeta: descanso eterno en el cementerio de Montparnasse. He aquí la relación de obras publicadas bajo la supervisión de Georgette Vallejo:

Poemas humanos, 1939.
Novelas y cuentos completos. Lima, Moncloa Editores, 1967.
Obra poética completa. Edición con facsímiles. Lima. Moncloa Editores, 1968.
Contra el secreto profesional. Lima. Mosca Azul. 1973.
El arte y la revolución, Lima, Mosca Azul. 1973.
Teatro completo. Lima, Universidad Católica del Perú, 1979.
Obra poética completa. Edición con facsímiles. Caracas. Biblioteca Ayacucho, 1979.

Sumamos 40 años de incesante trabajo dedicados a César Vallejo. Cabe preguntarse, entonces ¿Por qué no fueron reconocidos sus grandes esfuerzos por autoridades e intelectuales de nuestro país? ¿Por qué fue tan denostada y vilipendiada? ¿Cómo explicar el “vallejismo” de algunos estudiosos como Juan Larrea y otros, que se le enfrentaron y acusaron de la manera más cruel, no importándole para nada su condición de dama y esposa de César Vallejo? ¿Acaso, se puede hacer vallejismo sin Vallejo? ¡Por supuesto que no! El caso Larrea no tiene comparación en niveles de crueldades ni siquiera en su lucha enconada que sostuvo con Pablo Neruda o en el caso de otros enfrentamientos, como el de MVLL con Jorge Luís Recavarren.
Increíblemente, aparecen las múltiples acusaciones:
a) Apropiarse de la obra de Vallejo.
b) Manipulación cronológica de la obra poética.
c) Diseminación y destrucción de manuscritos y libreta de apuntes, para ocultar las manipulaciones.
d) Inventar el Vallejo político.
e) Negarse a tener descendencia con el poeta y responsable de reiterados malogros.
f) Apropiarse del cadáver del poeta, no permitiendo que sus restos fueran repatriados al Perú.
g) Oponerse a la difusión de las obras de Vallejo.
h) Ignorante en materia literaria e incapaz de administrar la herencia vallejiana.
i) Explotar y parasitar a Vallejo.
j) Neurótica, intratable y vesánica.
k) No ser la esposa de Vallejo.
l) Poseer un doble conflicto por Vallejo: admiración-odio.
Georgette luchó incansablemente en contra de quienes intentaron, en primer término, tergiversar la vida y obra del autor de Trilce, y, en segundo término, en contra de aquellos que solo vieron en Vallejo la mejor forma de lucrar con su memoria. En otras palabras, sin Georgette, quizás, conoceríamos actualmente un Vallejo como producto de vergonzosas manipulaciones. Al respecto escribió: “Jamás se ha visto autor más impúdicamente escarbado, más patológicamente disecado y triturado, más vorazmente comercializado que el autor Vallejo”.
Georgette murió el 4 de diciembre de 1984. Nunca fue objeto de algún reconocimiento. La mayoría de la intelectualidad –vallejiana, claro está– pretendió enterrarla en el olvido. Adrede era extirpada en los temas que lo vinculaban con Vallejo, hasta en las fotografías. Es esta injusticia en contra de una gran mujer, que me llevó a escribir el libro Georgette Vallejo al fin de la batalla, publicado con motivo del centenario de su nacimiento.
Se hace imprescindible indicar que Georgette, así como tuvo muchos detractores que no supieron valorar ni un ápice a su abnegada labor, también existieron intelectuales de primera línea que lucharon a su lado, y no debo ir muy lejos para mencionar a uno de ellos, el Dr. Max Silva Tuesta; Fernando de Szyszlo, Raúl Porras Barrenechea, César Calvo, José María Arguedas, etc. También hubieron intelectuales que supieron reconocerla, como Jesús Cabel, que le dedicó su obra Correspondencia Completa de César Vallejo en el año 2002, y, Jesús Fernández Palacios, escritor y poeta gaditano, que nos escribe desde España: “Es conveniente y justo reivindicar la figura de Georgette que, como todo el mundo debe saber, fue una mujer decisiva y benéfica en la vida y tras la muerte de César Vallejo. Y además porque recordar a Georgette es también recordar al gran poeta, que tanto lo merece en todo tiempo y lugar, que tanta huella entrañable nos ha dejado a sus contemporáneos.

[Georgette] –prosigue Fernández Palacios–, deseosa de conocer la tierra de su esposo, donde nunca pudo ir con él a pesar de los intentos, según cuenta el periodista Jorge Donayre: “Una templada mañana de mayo de 1951 bajó por la escalera del vapor “Reina del Pacífico” una menuda dama de boina, falda morada y blusa verde con una maleta de viaje y varios libros”. Georgette según Donayre, “habló poco, pero todo lo que dijo entonces lo hizo con especial dulzura, ni asomo alguno de pesimismo”. El pesimismo y la desconfianza llegaron más tarde, cuando ella fue comprobando la falta de sensibilidad en su entorno y hacia la figura y la obra de César Vallejo. Aparte de las malas ediciones y de las ediciones piratas, aparte de que los editores la engañaban también en las liquidaciones de los derechos de autor, le irritan sobremanera los falsos comentarios sobre Vallejo, las mentiras que se escribían y las exageraciones. “¡Oh, se ha dicho de todo! –se quejaba–. Han dicho que Vallejo fue borracho, narcómano, sifilítico, que andaba detrás de las zorras. Yo en mi vida lo vi beber. Era un hombre serio, disciplinado, que escribía mucho. Un hombre a quien conocí bien. Lo he visto vivir durante nueve años. Por supuesto no conocí su cerebro, pero sí sus costumbres. Vallejo ni siquiera fumaba. Con medio vaso de vino ya estaba mareado”.
En fin, considero que trabajar por César y Georgette Vallejo, requiere de nosotros algo más que emoción palpitante por su poesía, requiere fundamentalmente, una posición clara, transparente y honesta para defenderlos en honor a la verdad y la justicia. Escribir sobre Georgette Vallejo me significó, necesariamente, comprobar el comportamiento ético de la intelectualidad de la época y tomarla luego como un parangón con relación a nuestro propio caminar como intelectual en estos últimos tiempos. No debemos permitir que se siga haciendo un Vallejismo sin Vallejo. Tratemos en lo posible de emular a nuestro sumo poeta en cuanto y tanto a la responsabilidad del escritor en nuestra sociedad.
Mis agradecimientos infinitos al Dr. Max Silva Tuesta y a Jesús Cabel por acompañarme en la mesa de honor, a nuestro presentador el señor Edwin Matos y a la Dra. Karen Calderón Montoya –Directora de la Casa de la Literatura Peruana– por permitirnos celebrar el día de hoy, el 118 aniversario del natalicio de uno de nuestro más ilustre escritor, César Vallejo, al lado de su tenaz esposa, Georgette Vallejo.

Lima, 16 de marzo 2010.