Archive for 31 diciembre 2013

Los números de 2013

diciembre 31, 2013

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 1.200 veces en 2013. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 20 viajes para llevar tantas personas.

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POEMAS HUMANOS: UNA OBRA UNIVERSAL

diciembre 30, 2013

Después de Los heraldos negros (1919), Trilce (1922) y Poemas en prosa (1923-24-29), César Vallejo escribió Poemas humanos (1931-1937), una de las obras fundamentales que lo lleva a la cima como el poeta más importante del siglo XX.

Si bien en Los heraldos negros evidencia las huellas del modernismo, una impronta muy personal y un profundo rechazo por la condición humana, y en Trilce ofrece la prueba más fidedigna de su rebelión en contra del academicismo reinante, es en Poemas humanos donde cubre su poesía con el fresco velo de la esperanza y la solidaridad humana. Sin duda, su adhesión al marxismo y una vida sumamente complicada y difícil en París, fue el substrato de esta poesía que nos habla de un cambio radical en la sociedad humana: un mundo de igualdad y de justicia para todos.

Esta obra nació ─según Georgette ─ en la lejana Unión Soviética cuando el poeta, invitado por el Soviet al Congreso de Escritores Simpatizantes, realizó uno de sus últimos viajes a dicho país en 1931. Composiciones importante de este poemario son “los mineros salieron de la mina”, “Salutación angélica”, “Gleba”, “Telúrica y magnética”, “hoy me gusta la vida mucho menos”, “Dulzura por dulzura corazona”, etc.

Sin embargo, la muerte se cruzó en el camino de Vallejo un 15 de abril de 1938, quedando esta obra en el cajón de los inéditos. En el poema “Los nueve monstruos”, dejó claramente escrito su insatisfacción y una especie de protesta o de reclamo a viva voz: “¡Cómo hermanos humanos, / no deciros que ya no puedo y / ya no puedo con tanto cajón…”. Georgette Marie Philippart Travers, su tenaz esposa, a quién el poeta amó “con fósforos floridos”, fue la responsable de difundir no solo su obra póstuma, sino su emblemática figura en todo el mundo.

Mecanografió toda la poesía póstuma de Vallejo, las ordenó y publicó con el título de Poemas humanos, en julio de 1939, en París. A partir de esta obra que tiene tres partes bien definidas: Poemas en prosa, Poemas humanos y España, aparta de mí este cáliz, Vallejo inició el largo camino de un reconocimiento mundial. En nuestro país no se dijo que era un poeta de nivel internacional ─a pesar de las importantes valoraciones de Antenor Orrego y José Carlos Mariátegui─ sino a partir de los grandes estudios realizados por vallejólogos extranjeros como André Coyné, James Higgins, Giovanni Meo Zilio y Roberto Paoli, entre otros.

En setiembre de 1939, irrumpió la Segunda Guerra Mundial en Europa. Cuando las tropas alemanas se aprestaban ingresar a París, Georgette, percibiendo el inminente peligro realizó dos acciones importantes: Protegió los manuscritos de la obra en prosa de Vallejo y gestionó el traslado de los restos de Vallejo al Perú. Se dirigió a la Legación peruana y dejó encargado los manuscritos: “Aquí, señor, está la obra en prosa completa e inédita, como usted sabe, de César Vallejo. Entrados los alemanes en París, dudo que el expediente de comunista que tengo en la Prefectura haga muy firme mi cabeza sobre los hombros. Si, la guerra terminada, aún estoy viva, usted me la devolverá. Si he desaparecido, usted sabrá que hacer con ella… “.

“Pronto ─prosigue Georgette─ los alemanes están en las puertas de la capital, cuyos habitantes queman en los depósitos todas las reservas de alimentos en conservas… Teniendo que recoger no se qué documento en la Legación del Perú, ahí regreso por tercera vez. Está vacía: todos los diplomáticos han huido a Burdeos. Solo queda el portero, un español, don José, a quien Vallejo le estrechaba la mano ante el mayor asombro de sus compatriotas. “Suba, por favor ─me dice─, suba y le traigo ahora mismo su papel. Subo y entro al salón que ya conozco y donde sobresale la gran chimenea de mármol blanco. Veo, asombrada, que está cubierta de kilos de azúcar, de tallarines en paquete, de velas, sal, botellas de aceite, sardinas en lata… y mezcladas a todo ello, páginas escritas a toda máquina…. Distraída me acerco, maquinalmente tomo una de ellas… Lo que veo es apenas creíble: todas esas páginas son las obras inéditas de Vallejo. Ni siquiera olvidadas, al último momento de la huida, en el cajón de algún mueble. No. Están aquí, tiradas, manchadas, sucias, inservibles… Cuando el portero aparece, ya he recogido la obra de Vallejo”.

Mientras las bombas arrasaban la Ciudad Luz, Georgette se acercó a la Legación peruana para tramitar la repatriación de los restos de Vallejo al Perú. Le contestaron que el asunto se vería en un “momento oportuno”. En otras palabras, no era importante trasladar los restos de un poeta como Vallejo; un poeta desconocido e ignorado en su propio país por esos años.

Para despejar cualquier duda, Vallejo se aseguró que en una obra fundamental como es Poemas humanos, existiera una prueba irrefutable del gran amor que lo unió a Georgette. Ahí, entre otros, el poema Ello es que el lugar donde me pongo, del cual anoto estos versos: “De veras, cuando pienso / en lo que es la vida, / no puedo evitar de decírselo a Georgette, / a fin de comer algo agradable y salir, / por la tarde, comprar un buen periódico, / guardar un día para cuando no haya, / una noche también, para cuando haya (así se dice en el Perú – me excuso)”.

También encontramos en el otrora Korriscosso, ese humor fino que pocos exaltan, cuando nos refiere los “inconvenientes” que tiene para seguir al pie de la letra las misteriosas pautas de las musas: “¿qué me da , que me azoto con la línea / creo que me sigue , al trote, el punto”; o la situación se agrava, cuando: “Quiero escribir, pero me sale espuma, / quiero decir muchísimo y me atollo”.

Cuando eros lo invade por completo, y su adorada musa de carne y hueso es la hermosa Georgette, anuncia a los cuatro vientos este canto íntimo que encierra en palabras mayúsculas el AMOR: “Debajo de ti y yo, / tú y yo, sinceramente, / tu candado ahogándose de llaves, / yo ascendiendo y sudando / y haciendo lo infinito entre tus muslos”.

Empero, también eleva odas a su patria, a su tierra natal: “¡Sierra de mi Perú, Perú del mundo, / y Perú al pie del orbe; yo me adhiero!”. De pronto se ve invadido por una ternura infinita hacia sus congéneres, incluyendo a sus enemigos: “Me viene, hay días, una gana ubérrima, política, / de querer, de besar al cariño en sus dos rostros, / y me viene de lejos un querer / demostrativo, otro querer amar, de grado o fuerza, / al que me odia…”. También preconiza el fin de sus días en la tierra de su admirado Baudelaire: “Me moriré en París con aguacero, / un día del cual tengo ya el recuerdo”.

Finalmente, en esta obra, escribe uno de los versos que encumbra su grandeza de hombre y artista, cargado de una filosofía existencial: “En suma, no poseo para expresar mi vida, sino mi muerte”.

Este artículo fue leído con motivo del gran recital “César Vallejo… eternamente”, realizado por Ricardo Elías Roselló, reconocido declamador nacional, en coordinación de SIPEA-PERÚ, dirigida por la poeta Lucy Martínez Zuzunaga. Lima, Centro Cultural de la Municipalidad de Jesús María, 7 de octubre del 2013.

CÁTEDRA VALLEJO: UNA PERSPECTIVA ANALÍTICA

diciembre 27, 2013

Por: Miguel Pachas Almeyda.

La Revista de estudios vallejianos y creación literaria titulada Cátedra Vallejo, cumple uno de los objetivos fundamentales que toda cátedra debería tener: no solo el análisis de la vida y obra de un escritor y poeta tan importante como César Vallejo, sino la publicación de los estudios críticos realizados. En este sentido, bien vale anotar, como afirman los autores, que esta obra ha sido elaborada a base “de harina de alumnos y flama docente”.

Del importante contenido de esta revista, véase una crítica literaria sobre la obra del poeta, un acercamiento metodológico de análisis literario de varias composiciones de Trilce y Poemas humanos, un diálogo palpitante con el doctor Max Silva Tuesta e interesantes creaciones literarias y artísticas; me permito analizar “Los poemas en prosa de Vallejo y su relación con Contra el secreto profesional” de Martín Arredondo Palacios y un “Acercamiento metodológico” del poema LXV de Trilce.

Arredondo Palacios plantea las siguientes interrogantes: ¿Por qué Vallejo había producido poemas en prosa en el periodo 1923-1930? ¿Por qué había escogido esa forma poética “rara”? ¿Qué tiene que ver con su vida y su manera de pensar? En principio, entrando en los aspectos cronológicos, Georgette afirma que Poemas en prosa y Contra el secreto profesional fueron escritos por Vallejo en 1923 / 24 – 1929 y que junto a Hacia el reino de los Sciris conformaban una sola unidad que llevaba por título: Código Civil. Asevera, además, que tanto Poemas en Prosa como Contra el secreto profesional fueron escrito en forma paralela.

Arredondo Palacios, tratando de responder a la primera y última interrogante, plantea la necesidad de “situar su producción en un contexto personal e histórico concreto”. La difícil vida que llevó el poeta en los primeros años de su vida parisina, la muerte de su padre, don Francisco de Paula, en 1924 y su internamiento en el hospital de la Caridad por problemas intestinales, son los puntos neurálgicos de la creación de las obras mencionadas. Sin embargo, existen otras fuentes importantísimas: fue el año que conoció a Georgette (1927) y el inicio de su interés por el marxismo; aunados a ello, la crisis económica de 1929 y el auge del fascismo autoritario y totalizante.

Empero, ¿Por qué Vallejo había escogido esa forma poética “rara”? Si bien Américo Ferrari ha tratado de desentrañar esta interrogante sustentando que Poemas en prosa representa una transitoriedad hacia Poemas humanos, donde el poeta se encuentra con la obsesión del tiempo, de la muerte, del sufrimiento, del sufrimiento universal, independiente en cierto modo del individuo César Vallejo, su circunstancia (“Yo no sufro este dolor como César Vallejo…. Hoy sufro solamente”); Arredondo Palacios observa en los Poemas en prosa no el ritmo versal (la intensidad, la cantidad, el tono y la rima) propio de la poesía en verso, sino el ritmo del pensamiento que no es más que “la precepción armoniosa obtenida mediante la recurrencia de algún elemento semántico (imagen, motivo, estructura compositiva). Según nuestro ensayista, lo que interesa no son las cuestiones técnicas, sino explicar como están vinculadas el ritmo del pensamiento con las imágenes y cómo refuerzan “magistralmente, su pensamiento”. Un claro ejemplo de lo expuesto ─señala─ viene a ser el poema “El momento más grave de la vida:

“un hombre dijo:
– El momento más grave de mi vida estuvo en la batalla del Marne, cuando fue herido en el pecho.
Otro hombre dijo:
– El momento más grave de mi vida, ocurrió en un maremoto de Yokohama…
Arredondo discrepa, aunque de manera parcial, con Georgette Vallejo. Considera que no todas las composiciones que aparecen en Poemas en Prosa son realmente escritas en prosa, y que de las 19 composiciones, solo 13 reúnen las característica como tal y 6 son poemas en verso. No deja de tener razón, aunque hubiese sido interesante que explique con ejemplos estos argumentos. Ricardo González Vigil distribuye cuatro de estas composiciones en Poemas humanos: “Me estoy riendo”, “He aquí que hoy saludo”, “Lomo de las sagradas escrituras” y “Algo te identifica” y el resto en “Poemas en prosa y ámbito de Contra el secreto profesional”.

El rasgo general de estos poemas, continúa Arredondo Palacios, es “la renovación de la materia formal del poeta (la palabra y el verso) con una decisiva conquista de la prosa poética, que es correlativa y tributaria de algunas concepciones novedosas de algunas ideas que por primera vez ensaya Vallejo con decisión” y que, finalmente, agrega, “los textos de CSP complejizan esta etapa”. Ambas obras (Poemas en Prosa y CSP) nos remiten a una etapa de innovación que revierte parcialmente la etapa de Los heraldos negros y Trilce, pasos previos, sin duda, para la poesía posterior.

ACERCAMIENTO METODOLÓGICO DEL POEMA LXV DE TRILCE

Tres destacados alumnos de la Escuela de Ingeniería Civil: Samuel Isaac Román Velásquez, Diana Hauncari y Davis Cajahuaman –asesorados por el profesor José Farje Cuchillo- analizan de manera excepcional este trascendental poema que, según mis investigaciones, origina Trilce tras la muerte de María de los Santos Mendoza, madre de César Vallejo, en agosto de 1918.

Luego de desentrañar el significado de la terminología básica del poema en cuestión, los autores consideran que el “yo poético se expresa como si su madre aún estuviera viva”. De ahí los sentidos versos: “Madre, voy mañana a Santiago, a mojarme en tu bendición y en tu llanto”. En el sentido valorativo, aseveran que esta composición poética viene a ser unos de los poemas más conmovedores de Trilce y uno de los mejores logrados, porque “se siente y se impregna en el lector el dolor y la impotencia que el yo poético expresa ante la madre que ha fallecido y la necesidad de retornar a su lado”. Nuestros jóvenes autores creen ─y tienen mucha razón─ que la voz poética de Vallejo nos permite vivenciar el poema con nuestra propia existencia, pues, “nos hace reflexionar acerca del tiempo que dedicamos a nuestros seres queridos y la tristeza que algunas personas sienten por la partida de un familiar o, mucho peor, por el fallecimiento de una madre”.

Finalmente, consideran que esta composición poética trilciana tiene “una lectura vigente en todos los migrantes que añoran el hogar de la madre”; cruda realidad que le tocó vivir al poeta en aquellos tiempos cuando se iniciaba con fuerza el fenómeno social de desarraigo. He aquí, un punto relevante del análisis literario unido al contexto social en la vida de César Vallejo. He aquí también, una interesante producción literaria realizada por una cátedra vallejiana, que une a profesores y jóvenes universitarios alrededor de la vida y obra de uno de los poetas más grandes de habla hispana: nuestro gran César Vallejo.

Conferencia realizada por el autor con motivo de la presentación de la revista Cátedra Vallejo Nº 1- 2013, realizada el 2 de julio del 2013 en el campus de la Universidad César Vallejo, Lima Este.

GEORGETTE VALLEJO: 29 AÑOS DE SU MUERTE

diciembre 4, 2013

GEORGETTE ELEGANTE

“He nevado tanto para que duermas”. Georgette Vallejo.

“Mucho se tuvo que batallar para que el vate peruano [César Vallejo] tenga el sitial que hoy ocupa en la literatura”. Y en esta tarea, “[una] de las figuras fundamentales [fue] su esposa Georgette”, asegura Nazareth Solís Mendoza de la Universidad de Navarra, a través de un artículo titulado “Presencia de César Vallejo en la poesía española de la generación del cincuenta”.

Afirmaciones como la de Solís Mendoza prueban fehacientemente que la labor de Georgette Vallejo es reconocida no solo a nivel nacional sino internacional, en los últimos tiempos. En nuestro país esa figura egregia de mujer luchadora e indesmayable difusora y defensora de Vallejo, ha sido exaltada por Gladys Flores Heredia quien señala que “Georgette, como nosotros, escribe sobre lo que ama”. Y si Georgette fue víctima de acusaciones diversas sobre la figura de Vallejo, Flores considera que es necesario cuestionar “el alcance ético de la crítica de ahora y de cualquier periodización”. Refiriéndose a la publicación de algunas cartas que cruzó Georgette con el escritor francés André Coyné, enfatiza que dichas misivas son testigos de “La complicidad letrada y en particular de los afiliados a la crítica vallejista que escudados en su prestigio intelectual operan de modo delincuencial descalificando la trascendencia de una mujer que ha procedido como editora, traductora y especialista de la obra de Vallejo”.

En efecto, a pesar que la mayoría de los vallejistas negaron y descalificaron la tenaz labor de Georgette en cuanto a editora o traductora de la obra del autor de Trilce, su acendrado vallejismo, sin duda, constituye el punto inicial y esencial de la vallejología. Ella, que compartió una agitada vida con el poeta en París, hizo posible muchos de sus sueños y lo acompañó y afrontó consecuentemente sus ideales políticos en la búsqueda de una nueva antropología y un mundo más justo para los hombres de esta tierra; solo ella, reitero, puede brindarnos las claves para conocer más a fondo al Vallejo hombre, artista, y político revolucionario.

En esta fecha que conmemoramos un año más de su desaparición solo física, exaltamos su figura de mujer luchadora, de una mujer que fue capaz de levantar su voz ahí donde las argollas intelectuales pretendían hacer de Vallejo un negocio y una forma de ascender a los altillos literarios a costa incluso de henchidas tergiversaciones o manipulaciones; una mujer que supo defender al poeta lejos de los homenajes y discursos que no iban más allá de las palabras; una digna representante de su género que habló con energía ahí donde muchos intelectuales o “vallejistas” que ahora aparecen como grandes defensores y difusores de su figura y la de Vallejo, callaban en mil idiomas.

Un martes del 4 de diciembre de 1984, a las 5.30 de la madrugada, víctima de un ataque cardíaco, a los 76 años de edad, Georgette dejó este mundo terrenal. La prensa se encargó de valorar su figura: “Georgette se ha marchado silenciosamente. Lo que no estamos muy seguros es que, el Perú y nosotros los peruanos, mañana le guardemos reconocimiento y el justo recuerdo gratulatorio por haber sido la más fervorosa y fiel defensora de la obra de Vallejo… Quizás alguien, mañana, escriba con generosidad la historia de esa pasión excluyente y exclusiva que solo la muerte, en última instancia, pudo derrotar”.

Respondiendo a esta exhortación periodística es que publiqué en el 2008 el libro Georgette Vallejo al fin de la batalla, una obra que reivindicó la memoria de esta gran mujer y permitió el conocimiento y la valoración de su labor. Con ese mismo fervor escribo estas líneas que no son más que un claro homenaje a su tenacidad, valentía y mujer prototípica del siglo XX y de las nuevas generaciones.

Lima, 4 de diciembre del 2013.